CÓMO SENTIRTE CÓMODA VENDIENDO PRODUCTOS

¿No te sientes cómoda vendiendo productos? ¿No sabes cómo hacer para que te guste vender? Sentirte cómoda vendiendo productos es algo que llega poco a poco.

Las ventas no son fáciles y muchas esteticistas no se sienten cómodas vendiendo productos. Sin embargo, es difícil que un negocio sobreviva sin ventas, por ello, es necesario aprender a sacar la vendedora que llevamos dentro y sentirnos cómodas vendiendo productos.

Pero antes de comenzar con el artículo, quiero que entiendas por qué no te sientes cómoda vendiendo y cuáles son los motivos por los cuales no vendes. Te recomiendo que leas este post primero para entender cómo afectan nuestras falsas creencias y nuestros patrones mentales a nuestro desempeño en las ventas.

Hoy quiero hablarte de cómo vencer todas esos bloqueos y lograr superar las barreras que te impiden ser una buena vendedora. Y es que no podemos ir en contra de nuestros instintos. Si algo dentro de ti te dice que vender no está bien, no puedes forzarte a hacerlo, lo que tienes que lograr es encontrar las razones de por qué sientes eso y cambiar esa mentalidad.

Quiero darte unos consejos que puedes aplicar a tu día a día para realizar las ventas de productos de una manera más relajada y con un enfoque más amigable. Ya verás que si cambias tu mentalidad acerca de la venta, tus ventas empezarán a aumentar automáticamente.

¿Estás dispuesta?

5 maneras de sentirte más cómoda vendiendo productos:

Olvídate de vender

Borra la palabra "venta" de tu vocabulario y olvídate de vender. Substituye el verbo "vender" por "recomendar". A partir de ahora, céntrate en recomendar productos a tus clientas como se los recomendarías a una amiga. No pienses en el precio ni pienses en vender, simplemente cuéntale a tus clientas con total honestidad, cómo funciona el producto y por qué crees que le beneficiará.

Vender productos de belleza es ofrecer nuevas oportunidades a tus clientas para cuidar de si mismas.

Recuerda que le estás ofreciendo una solución a su problema, no pienses solo en que estás vendiendo, también estás ayudando a tu clienta. Le estás ofreciendo tu experiencia y tus conocimientos y le estás recomendando un producto profesional que le aportará beneficios inmediatos. Si no te lo compra a ti, lo comprará en otra parte, pero ella ha venido a ti porque tú eres la experta.

Pide permiso a la clienta

Muchas veces nos sentimos incómodas a la hora de vender porque pensamos que las clientas no quieren comprar o porque les estamos vendiendo algo que no nos han pedido. Para sentirte más cómoda vendiendo productos, puedes pedirle permiso a la clienta primero. Tener el permiso de tu clienta para darle una recomendación es algo que rompe esa tensión y hace que la venta se realice de una manera más relajada.

Si quieres sentirte mucho más cómoda a la hora de recomendar productos a tus clientas, pídeles permiso primero.

Si una clienta viene a tu centro es porque quiere mejorar algún punto su aspecto físico, ya sea el estado de la piel, o de sus uñas, o de su cabello... Si no, directamente no vendría al salón de belleza.

Pregúntale a la clienta si le puedes ofrecer soluciones a sus problemáticas de la siguiente manera:

Si la clienta te dice que tiene la piel seca:

  • ¿Me dejas que te recomiende algo hidrata la piel mucho más que cualquier crema?
  • ¿Me permites que te hable sobre el ácido hialurónico?
  • ¿Quieres saber cómo mantener tu piel hidratada?
  • ¿Puedo enseñarte algo?

Si la clienta te dice que tiene las uñas débiles:

  • ¿Me dejas que te pruebe esta base fortificadora?
  • ¿Me permites que te cuente un poco cómo funciona?
  • ¿Quieres que te de la solución para tus uñas débiles?
  • ¿Qué te parece si te recomiendo un tratamiento que recuperará la fuerza de tus uñas?

Una vez le has pedido permiso y ella te lo ha dado, tienes vía libre para recomendar cualquier producto y que esta recomendación finalice en venta.

Ofrécele diferentes opciones

Si en lugar de un producto, crees que hay varios productos diferentes que le vendrían bien a tu clienta, enseñáselos y explícale la diferencia. Si hay dos productos similares pero con una gran diferencia en el precio, no recomiendes siempre el más caro, dale a tu clienta la opción de escoger.

En la variedad está el gusto.

Ofrécele las diferentes opciones remarcando cuál es la diferencia y ayúdala a que te entienda. Una vez le hayas recomendado los productos que le pueden beneficiar, ella es libre de decidir si quiere comprarlos o no. En realidad le estás ayudando a solucionar los problemas en su piel que ella te ha dicho que tiene.

Ofrecer distintas opciones, quita la presión de estar vendiendo un producto en específico y le da la oportunidad a la clienta de ser ella quien decida cuál quiere comprar en función de su presupuesto y sus necesidades.

No serás tú la que venda, sino ella la que compre.

Recomienda el producto genérico

Algo que a mí me ayuda mucho a sentirme más cómoda vendiendo es hablar de los productos en general. En lugar de hablarle a la clienta sobre la marca y el producto específico, háblale del tipo de producto que debería usar.

Por ejemplo:

Mari Tere, te recomiendo que utilices un exfoliante facial dos veces por semana. Asegúrate de que contenga alfa hidroxiácidos. Te irá exfoliando la piel y lucirá mucho más fresca y renovada.

Cuéntale todo lo que conseguirá si utiliza AHA.

Tú no estás nombrando ninguna marca ni le estás diciendo que tienes el producto.

Mari Tere primero te preguntará qué narices es eso de los AHA, luego te dirá que dónde lo puede conseguir y cuando acabe la pregunta, Mari Tere ya se habrá dado cuenta de que lo que intentas es que te compre el producto a ti.

Pero tú ya le habrás hecho una buena recomendación, y Mari Tere se va a tener que llevar el producto a casa si realmente le importa el estado de su piel, porque si no a ver cómo se acuerda de pronunciar esa palabra cuando vaya a otro sitio a comprar el exfoliante 🤣

Practica en casa

Vender es un arte como cualquier otro, y cualquier artista necesita práctica y ensayos antes de salir al escenario. Una manera de sentirte más cómoda vendiendo y de que tu discurso sea más natural es practicar a solas.

Si cada vez que intentas vender un producto te pones nerviosa, balbuceas, te equivocas con las palabras y tu intento de venta acaba en desastre, es hora de que te pongas manos a la obra y empieces a practicar tu discurso de venta.

Ponte delante del espejo y haz ver que le estás vendiendo un producto a una clienta.

Habla en voz alta y segura. Practica con los productos que más vendes. Nombra el producto, sus ingredientes, practica la técnica de venta que mejor te funcione... En fin, todo eso que te enseñé en el artículo Claves para vender productos de estética.

Puede que te sientas estúpida haciendo esto, pero nadie te va a estar mirando, y te aseguro que ensayar de esta manera aumentará tu confianza a la hora de vender y es algo que se verá reflejado en tus ventas.

Espero que te hayan gustado estos consejos para sentirte cómoda vendiendo tus productos de estética. La verdad es que a mí me fueron muy útiles cuando empecé a vender. ¿Hay algún otro que tú recomendarías?

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