5 Errores que ninguna esteticista debería cometer

Para ser una buena esteticista, tenemos que cuidar mucho los detalles pero hay veces que las largas horas de trabajo y la cantidad de tratamientos que realizamos al cabo del día nos hace tener despistes que pueden marcar la diferencia entre una clienta que vuelve a tu centro y una que no.


En este post quiero contarte cuales son los errores que como esteticistas nunca deberíamos cometer y quiero darte las soluciones para evitarlos:

Error número 1: Llamar a tu clienta por otro nombre

No hay nada que le siente peor a una persona que que le cambien el nombre. Esto es así. Aunque te disculpes y te digan que no pasa nada, esa persona siempre se acordará de que la llamaste por otro nombre.

Como individuos, creamos nuestra identidad entorno a nuestro nombre. Cuando una persona nos llama por otro nombre, inconscientemente nos sentimos heridos, como si nos hubieran arrebatado parte de nuestra identidad. Vale, puede que suene algo exagerado, pero es algo que aunque intentemos pasar por alto, suele molestar.

En el caso de que sea una clienta, es aún peor que si fuera alguien que conoces en la calle. ¿Por qué? Porque esta persona está pagando por un servicio en tu centro y en nuestra industria, sabemos perfectamente que nuestros servicios no solo incluyen el tratamiento en sí, sino que también incluye el «trato». Desde el momento en el que una clienta entra por la puerta, debemos recibirla por su nombre. Si tienes memoria de pez y a la que entras en cabina ya se te ha olvidado el nombre tu clienta, te recomiendo que te lo apuntes.

Yo siempre me apunto el nombre y los tratamientos de todas las clientas del día y guardo el papel en un cajón de la cabina. Si durante el tratamiento se me ha olvidado el nombre, abro el cajón disimuladamente y lo miro antes de volverme a dirigir a ella.

Si aún así cometes el error de llamar a la clienta por otro nombre, discúlpate cuanto antes. Si ni siquiera te has dado cuenta, la clienta ya se ha marchado y tú la has llamado 5 veces por otro nombre, ya no hay nada que hacer, esa clienta no volverá nunca.

Error número 2: Olvidar algún servicio

Muchas veces tenemos clientas que se realizan varios servicios a la vez en la misma sesión. Imagínate que una clienta tiene cita para pedicura, manicura y depilación de piernas, ingles y cejas. Pasarás tanto rato con la misma clienta que te puede pasar que se te olvide que le tienes que hacer las cejas, por ejemplo. Queda muy mal y demuestra muy poca profesionalidad olvidar algún servicio. En esta situación la clienta te dirá: oye, ¿y las cejas?

Para evitar despistarte, te vuelvo a recomendar apuntarte todos los servicios que tengas durante el día. Otra cosa que te aconsejo es, en lugar de decir: «bueno María, ya hemos terminado..» te recomiendo que termines tus tratamientos diciendo: «María, ¿hay algo más que pueda hacer por ti hoy?» En ese momento ella te hará saber si le falta algo o incluso añadirá tratamientos complementarios a su cita.

Error número 3: Contestar a una pregunta «no lo sé»

Como experta en belleza que eres, las clientas siempre te van a preguntar mil cosas relacionadas con la estética y tú, como profesional, tienes que saber la respuesta y solucionarle sus dudas. Nunca dejes a tu clienta con la duda y respondas «no lo sé» a una pregunta sobre el mundo de la estética. Siempre tenemos que tratar de orientarlas de la mejor manera posible y estar seguras y convencidas de lo que sabemos, que para eso hemos estudiado estética.

Intenta estar siempre informada de las últimas tendencias en belleza. Lee blogs, revistas, asiste a ferias de estética, habla con tus compañeras. Piensa que la estética siempre está evolucionando y tenemos que reciclarnos constantemente.

Aún así, si alguna clienta te pregunta algo sobre un nuevo tratamiento estético y tu no tienes ni pajolera idea, algo que le puedes decir es: Dentro de la estética, yo no estoy especializada en ese tipo de tratamientos, pero lo voy a consultar con una compañera y el siguiente día te informo de todo. Así tu clienta sabrá que te preocupas por ella y tú aprenderás algo nuevo y quedarás como una profesional. Así la siguiente vez que te pregunten sabrás qué responder sin dudarlo.

Error número 4: Dejar la cabina hecha un cristo

Todas sabemos lo importante que es tener la cabina limpia y ordenada cuando una clienta entra en ella, pero muchas veces subestimamos la importancia de dejarla de la misma manera cuando terminamos.

Cuando el tratamiento termina y dejamos a la clienta a solas para que se vista, ésta queda con el recuerdo de lo genial que ha sido su tratamiento, lo relajada que está y las manos más maravillosas que tienes. No querrás que todos esas sensaciones queden nubladas con una cabina llena de discos de algodón usados, botes de cremas medio abiertos, manchas de aceite por todos lados…

Cuando estés haciendo un facial, aprovecha los momentos de vapor o de mascarillas para ir recogiendo y limpiando. Si no tienes tiempo, llévatelo todo en una bandeja fuera de la cabina para limpiarlo luego, pero nunca dejes todo el desorden en la cabina. Cuando acabes una depilación, tira todos los desechables a la basura y guarda los postdepilatorios. Intenta dejar la cabina lo más recogida posible. Te aseguro que si tú la dejas recogida, las clientas también se preocuparán por dejarla recogida y no te dejarán el tanga usado por ahí en medio para que lo tires tú. 😛

Error número 5: Hablar de temas polémicos

Hay veces en que las conversaciones con las clientas se nos van de las manos y hay veces en las que a las clientas les gusta hablar de temas polémicos o de política. Cada vez que me encuentro con este tipo situaciones he aprendido que lo mejor es desvíar el tema y centrar la atención en el tratamiento que estás haciendo.

Cada persona tiene sus propios ideales y opiniones y hay personas que pueden ser muy radicales. Como profesional, te interesa ser neutra en todos los temas polémicos que puedan surgir en la sociedad y no decantarte por nada, así como respetar que tus clientas piensen y opinen lo que quieran.

Aunque no estés de acuerdo con algo que tu clienta diga, la mayoría de las veces no vale la pena discutir. En estas ocasiones es mejor ser fría y pensar únicamente en que es una clienta del negocio pagando por tus servicios. Sé una buena profesional y haz que quede satisfecha con el servicio sin entrar en polémicas. Así siempre saldrás airosa de esas situaciones.

Espero que de ahora en adelante no cometas ninguno de estos errores, y si lo haces, acuérdate de mi, porque yo los he cometí todos cuando recién empezaba a ser esteticista 🙂

Al fin y al cabo, lo importante es aprender de los errores para ser una mejor profesional día tras día… ¡Atrévete a contarme abajo en los comentarios cuáles son para ti los peores errores que has cometido como esteticista y como los has solventado!


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